La última serie de Julian McMahon se cancela.
Corte final y deslucido para Nip/Tuck
Luego de seis años en el aire, la historia de los dos médicos que abordaba con audacia el mundo de las cirugías estéticas fue cancelada. Aunque ya está grabado, el desenlace de una de las series más polémicas de los últimos años no se verá hasta 2011.
Triste y solitario. Sean McNamara y Christian Troy, los cirujanos que rompieron moldes de la ficción seriada, se preparan para un cierre deslucido, ya sin apoyo de sus creadores.
Adelantándose algo más de un año a la puesta en el aire de su último episodio, los productores de Nip/Tuck ya salieron a anunciar la despedida definitiva de una de las series más polémicas de los últimos años. Los dos cirujanos más famosos de la televisión, Sean McNamara (Dylan Walsh) y Christian Troy (Julian McMahon), ya rodaron los capítulos finales luego de estar al aire durante cinco temporadas. “La despedida es triste porque parece incompleta”, dijo Diana Valentine, la coordinadora de guiones, cuando anunció el levantamiento que aprovechará el redondeo de los cien programas para cantar el adiós. A pesar de que la noticia tomó estado público, la ficción seguirá en pantalla hasta 2011 porque los 19 episodios restantes serán repartidos en dos temporadas.
Nip/Tuck desembarcó en la televisión norteamericana en 2003 y desde su comienzo dejó bastante en claro que tenía la intención de jugar fuerte. Sobre una llamativa frialdad estética –todo un sello de la serie–, las historias protagonizadas por los cirujanos se movieron sobre un terreno descarnado pero real, dentro del universo de las cirugías estéticas, que por esos años se había convertido en un tema de debate en Estados Unidos –sí, parece que allá llegó más tarde–. Hubo gemelas que querían dejar de parecerse y narcotraficantes que intentaban cambiar su fisonomía. Todo tenía una razón oculta, revelada en cada entrega.
Con esas coordenadas, la serie se convirtió, desde la pantalla del canal FX, en una de las más exitosas del cable, algo muy parecido a lo sucedido en la Argentina, sólo que aquí tuvo su lugar en la grilla del Trece y ahora se emite por Fox. Con el tiempo, la vida de los dos socios y amigos, centrada en los problemas de Sean con su esposa e hijo, y la frivolidad y los excesos de Christian, viró hacia situaciones telenovelescas –¡el hijo de McNamara era en realidad de su socio!–, contenidos sexuales más o menos intensos y situaciones, por momentos, delirantes e insostenibles. El propio John Hensley (Matt McNamara) dijo que la historia había alcanzado un punto muerto: “Nuestro momento pasó porque éramos una serie muy buena e innovadora, pero luego seguimos el camino de otras anteriores”.
El desinterés del equipo de producción llevó a muchos de sus integrantes a abandonar sus trabajos para acompañar a su propio creador, Ryan Murphy, en Glee –su nuevo proyecto para Fox–. Al final, la serie ganadora de un Globo de Oro en 2005, que sacudió a los televidentes con una mirada particular y audaz, baja deslucida y con poco interés de sus creadores, lo que no augura un buen final para sus seguidores. Sensación que abona la guionista: “Este desenlace parece inacabado, separado, y muy duro”. Habrá que esperar hasta 2011, si el entusiasmo lo permite.
Fuente: criticadigital.com



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